la que rasga con la mirada
el horizonte de tu sonrisa;
calladamente,
brillando en la oscuridad traviesa, tierna y lasciva
Plumas extraviadas en la sombra
oscuro deseo que me masturba,
mentiras vanamente naufragadas;
ahogado en tu propio océano,
así asfixiado me buscas,
entre tu razón indolente y mi sabia ternura,
inútilmente te mojas sin lavarte,
inútilmente discutes sin desnudarte,
mientras yo te espero en el mismo rincón,
mariposa moribunda en tu pecho,
entre la lluvia y los arbustos que crujen diciendo no te vayas.
