Soy la oculta ostra en la profundidad,
los cabellos en las cuerdas de aquella tonta guitarra de cartón,
un correo debajo de la puerta sin aparecer,
las llamadas sin marcar,
un caracol de papel,
unos senos sin tocar,
una pintura en la pared,
un libro sin terminar de leer,
las lágrimas que ya no secarás.
Soy el silencio de tus pensamientos,
las preguntas sin responder,
un pasado sin terminar de eyacular.
Háblame cuanto quieras,
sabes que te ignoraré;
pero hay días en los que acaricio tu sombra,
y aún no sé por qué.
Mi extraño cuerpo desnudo se pone tu gorra,
y aún recuerdo las fotos que me tomaste cuando lloraba
mientras tú cruelmente masturbabas tu corazón,
escucho las canciones que me regalaste deshojando tu soledad,
y el eco de tus palabras cuando me decías: “yo aún te quiero”
y no era verdad.
Un día te dije: “yo aún te espero”
y tampoco era cierto.
Nada era real.
viernes, 26 de junio de 2009
miércoles, 10 de junio de 2009
La chica de ayer
Es raro estar sin ti.
No hay lágrimas con olor a tierra mojada,
largas conversaciones encarceladas en lunas polarizadas,
ni abrazos de despedidas sin final.
Ya no te hablo,
nunca más lo haré.
Solo escribo estas tontas líneas
extrañándote en la pared.
No hay lágrimas con olor a tierra mojada,
largas conversaciones encarceladas en lunas polarizadas,
ni abrazos de despedidas sin final.
Ya no te hablo,
nunca más lo haré.
Solo escribo estas tontas líneas
extrañándote en la pared.
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